Guía de meditación, profesora de yoga y creadora de Sangananda

Detrás de Sangananda está Raquel Encinas.
Acompaño a personas que quieren acercarse a la meditación de una forma práctica, honesta y profunda. Mi intención es ofrecer un espacio donde cada persona pueda detenerse, observarse y descubrir, desde su propia experiencia, una forma más clara y serena de relacionarse consigo misma y con la vida.
Actualmente comparto el camino de la meditación orientando la práctica hacia el conocimiento directo de la experiencia: observar la mente, reconocer sus movimientos, comprender cómo aparecen la tensión y la identificación, y abrir un espacio interno más estable desde el que vivir con mayor presencia.
También imparto clases de Hatha Yoga, donde el movimiento, la respiración consciente y la atención al cuerpo físico se convierten en una vía para conectar cuerpo y mente en el momento presente.
Mi camino
Antes de dedicarme a la meditación y al yoga, estudié ingeniería técnica en topografía e ingeniería en geodesia y cartografía. Trabajé durante veinte años en distintos sectores y empresas, ocupando puestos que, aunque profesionalmente podían parecer interesantes, no terminaban de responder a una necesidad más profunda.
Con el tiempo, la vida me fue llevando hacia una búsqueda más humana, más real y más conectada con lo esencial.
La meditación llegó en un momento en el que algo en mí necesitaba detenerse. El cuerpo pedía bajarse de un tren en marcha a ninguna parte, mientras la mente seguía sosteniendo la idea de que no debía hacerlo. En ese cruce comenzó una etapa de práctica, escucha y transformación.
Durante años, mi camino meditativo estuvo acompañado por un maestro de meditación, con quien participé en cursos y retiros de práctica intensiva. Esa experiencia abrió una comprensión más profunda de la práctica, no solo como técnica, sino como una forma de mirar, vivir y reconocer la realidad.
Finalmente, dejé atrás mi profesión como ingeniera para dedicar más tiempo a profundizar en la meditación, el yoga y el acompañamiento de otras personas.
Hoy Sangananda nace de esa unión entre práctica personal, vocación, experiencia vital y deseo de compartir un camino que sigue desplegándose.
Eternamente agradecida a los Maestros que la vida ha puesto en el camino.
Mi forma de acompañar
No entiendo la meditación como una técnica rápida para escapar de lo que sentimos, ni como una forma de forzar calma o controlar la mente.
La práctica que comparto parte de algo más sencillo y más profundo: detenernos, observar y comprender.
En las clases trabajamos con la atención al cuerpo, la respiración, el silencio, la observación de pensamientos y la escucha interna. A veces comenzamos con prácticas que ayudan a calmar el sistema nervioso; otras veces nos adentramos directamente en la observación de la experiencia presente.
El objetivo no es hacerlo perfecto, sino reconocer poco a poco qué ocurre dentro de nosotros, cómo nos relacionamos con lo que pensamos y sentimos, y desde dónde podemos vivir con más claridad.
Cada persona llega con una historia, un ritmo y unas necesidades distintas. Por eso el acompañamiento busca ser cercano, respetuoso y sin rigidez, ofreciendo orientación sin imponer una forma única de practicar.
Sangananda es la forma que ha tomado este camino: un lugar desde el que recordar que la meditación no está separada de la vida, sino que es un camino que nos lleva a una forma más presente, honesta y profunda de habitarla.