Raquel Encinas

Detrás de Sangananda está Raquel Encinas.

Actualmente comparto el camino de la meditación, enfocando la práctica hacia un conocimiento profundo y trascendental, poniendo luz a la salida del propio laberinto mental en el que en ocasiones nos perdemos dando vueltas.

También imparto clases de Hatha Yoga, en las que el movimiento y la atención al cuerpo físico, combinado con una respiración amplia y consciente, se convierten en la vía para conectar cuerpo y mente al eterno presente.

Pero el camino para llegar hasta aquí es otra historia. Estudié ingeniería técnica en topografía e ingeniería en geodesia y cartografía, y trabajé de ello en varias empresas y sectores durante 20 años. Llegué a puestos interesantes que no terminaban de «llenarme», hasta que la vida me fue llevando por caminos completamente diferentes, más humanos, más reales y más conectados con la vida.

La meditación llegó en el momento adecuado, cuando el cuerpo pedía bajarme de un tren en marcha a ninguna parte, y la mente decía que no debía hacerlo.

El camino meditativo estuvo guiado de la mano de un maestro en meditación, con el que asistí a varios cursos y retiros de práctica intensiva durante años.

Terminé renunciando a aquella profesión de ingeniera para dedicar el tiempo, entre otras cosas, a profundizar en la práctica meditativa, que tantas comprensiones me había aportado, y me sigue aportando ahora, como practicante y como guía.

Pasión, vocación, misión y profesión terminan uniéndose, para así dar continuidad a la «espiral de la vida».

Eternamente agradecida a los Maestros que la vida ha puesto en el camino.