A continuación se pueden encontrar respuestas y aclaraciones a algunas preguntas frecuentes que surgen acerca de la meditación:
Prefiero escuchar una voz que guíe la meditación, a estar en silencio
El silencio permite observar a la propia mente generando pensamientos sin ningún objetivo ni control. Estar en silencio unos minutos, es estar contigo.
En esos momentos en los que simplemente nos sentamos, sin necesidad de hacer ni producir nada, es curioso que la mente no descanse, y continúe con la necesidad de seguir generando pensamientos que en principio pareciera que son innecesarios en ese momento, y que encima, si podemos elegir, elegimos escuchar a otra persona antes que a nuestra propia mente.
El hecho es que la naturaleza de la mente es la de generar pensamientos, todos los días, sean o no necesarios en un momento dado. Sólo con que te quedes en silencio sin hacer nada, podrás comprobarlo.
En meditación no tratamos de cambiar los hechos, sino de observarlos con serenidad para comprenderlos, sin juzgar y sin huir de lo que ya está sucediendo. Sólo observar para comprender.
La meditación que proponemos tiene el objetivo de que cada persona disponga las herramientas necesarias para poder meditar en cualquier momento y lugar, sin necesidad de nada más que su propia atención, y así no depender de nada ni nadie externo.
En cualquier caso, cuando comenzamos a meditar, centramos la atención en un aspecto en concreto, y en este sentido, cuando meditamos en grupo, suele haber una pequeña introducción para que todo el grupo se centre en el mismo aspecto. También hay ocasiones en las que antes de la propia meditación, se hace alguna práctica para calmar el sistema nervioso.
Cada meditación es única, porque cada momento que vivimos es único.
No tengo tiempo para meditar
La meditación debe ser algo completamente voluntario, como no puede ser de otra manera.
Para comenzar a meditar basta con establecer el hábito de dedicar 5 minutos a sentarnos en silencio, en quietud, con los ojos cerrados y sin distracciones, para comenzar a centrar la atención en un punto. Es una base mínima para empezar.
Generalmente, a medida que vamos experimentando los efectos, puede surgir una tendencia a incrementar esos 5 minutos. No hay un tiempo mínimo estricto e igual para todo el mundo, así que cada persona tiene la posibilidad de observar en sí misma las diferencias que experimenta entre meditar más o menos tiempo.
En cualquier caso, 5 minutos de atención bien centrada, tienen un mayor impacto que 45 minutos de atención bien dispersa.
Yo sólo quiero relajarme un poco…
La práctica meditativa puede dirigirse en varias direcciones. Respecto a la relajación, podemos dirigir la meditación a estabilizar un estado interno donde no tenga cabida la tensión, o podemos dirigirla a calmarnos internamente de forma puntual durante unos minutos, para luego volver a la tensión habitual.
Una práctica rápida y sencilla es efímera, y por tanto los resultados que deriven de esa práctica, se evaporarán con la misma rapidez y sencillez con la que hemos llegado a ellos.
Lo que aquí planteamos es que si no conocemos el origen real que nos ha llevado a la tensión e intranquilidad de la que ahora queremos salir, difícilmente vamos a encontrar una solución duradera y estable. Este conocimiento, requiere de cierto tiempo y dedicación por nuestra parte, puesto que todo el mundo tiene una idea más o menos clara de cuál es el origen de esa tensión, y esa idea, en muchas ocasiones no es realmente la causa original, aunque lo parezca.
Una relajación previa a la meditación es posible, aunque no sea algo imprescindible para poder meditar.
Beneficios de la meditación
Los beneficios de la meditación ya están descritos en múltiples páginas web, libros etc. Lo que proponemos es que cada persona experimente por sí misma el estado meditativo, y saque sus propias conclusiones en lugar de quedarse con las teorías que otras personas cuentan.
El hecho de tener una experiencia directa, en meditación y en otros muchos aspectos de la vida, tiene un impacto en nuestro interior, que es significativamente superior a cualquier teoría racional que leamos o escuchemos de otras personas, y que muchas veces terminan por olvidarse al cabo de un tiempo.
¿De qué nos puede servir conocer a nivel intelectual los beneficios de la meditación? Proponemos comprobar directamente cuáles son esos beneficios.
¿Cuánto tiempo es necesario para aprender a meditar?
Las indicaciones para meditar son simples en su teoría y complejas a la hora de implementarlas de manera práctica. Complejo no significa difícil, sino que está formado por muchas variables que influyen en el resultado. Conocer y comprender en qué consiste realmente la meditación se va dando a medida que vamos integrando la práctica en nuestro día a día. Es decir, el planteamiento que hacemos es que el auténtico estado meditativo no distingue entre estar en posición sentada, en silencio y con los ojos cerrados, o estar en el metro, tomando un aperitivo o trabajando. El auténtico estado meditativo es aquel que siempre está presente.
Sentarnos en silencio nos ayuda por el hecho de que se reducen los estímulos a nuestro alrededor, pero en cualquier caso, buscamos una integración práctica en nuestro día a día, y esto es algo que va sucediendo a medida que transitamos el camino.
Podríamos decir que existen diferentes grados de aproximación. Podemos quedarnos con el titular de una noticia, lo cual es fácil, simple y rápido, o leer la noticia desarrollada y contrastarla con otras fuentes, lo cual requiere tiempo y dedicación, a la vez que nos lleva a tener una comprensión más amplia de lo que se está hablando, sobre todo si la fuente de información es directa.
Lo que realmente nos va a llevar a comprender qué es la meditación es abordarla de forma directa, desde el punto de vista teórico, pero también desde la práctica, desde lo simple y superficial a lo complejo y profundo, cuando estamos en posición sentada en silencio y cuando estamos en el ruido y la actividad diaria, que es cuando realmente tenemos oportunidad de integrar la práctica meditativa.
Es desde esa amplia perspectiva, desde la cual poco a poco iremos comprendiendo en qué consiste realmente la meditación.